Como iba sentada y tenía todos los detalles de mi viaje en mente, aproveche de dormir. - Llegamos Decía una voz robótica. Me recordó palabras que han dicho otras en otro tiempo como Corazona de robota, metales raros, incluso fierro viejo. La bocina de luz dio más instrucciones, todas ellas relacionadas con una lista de posibles y recurrentes olvidos entre los Turistas de tiempo contemporáneos. A diferencia de otros viajes largos éste no me hizo sentir la sangre espesa o dimensiones de gigante. Había una luz cereza en cada muro, lo inundaba todo, entonces me sentía jovial, hermosa y bendecida. - ¿Qué era? Pregunté en voz alta: ¿Por qué viajo sola? - No es que nadie más esté viajando. Debes cruzar y llegar por fin a la salida. Me respondía la Voz de quirófano. Al final de este gran pasillo sin frontera están los campos de Estación salida. Mientras camino me acuerdo, evoco la frescura del día, el barullo, los tendidos frenesí: la luz hermoseadora son las lonas rojas de los tian...
A partir de aquí la Voz de quirófano se volvió parte de mi conciencia electrónica. Al ver los extensos paramos carmesí se orientó mi destino, como si yo ya supiera cómo conducir el viaje. Escribí en mi bitácora: Me ilusionó saberme dueña del recorrido en este instante. Casi tenía toda la seguridad de saber a dónde ir, cómo llegar, cómo seguir hasta La Idea del Pueblo de mi abuela. Sabía perfecto cómo tenía que trasladarme. Estaba a punto de incrustarme en los algodoneros...pero - ¿Qué sucede si no regreso? - Hay hombrecitos que no lo hicieron. Puedes visitarlos en Objetos perdidos, muchos de ellos fingieron un cielo o muchos cielos. Al salir de Estación Salida se disolvieron todos. Entonces, creamos un espacio para que puedan encontrarlos y para que puedan buscarlos. (Objetos perdidos de Estación Salida) ::: A pesar de que tengo más preguntas, emprendo, machete en mano, este siguiente viaje.
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